lunes, 14 de noviembre de 2011

De mis tardes gallegas en Plaza España...

esa solemne mirada opaca de maquillaje y sufrimiento, jamas quise verla, jamas quise oírla, pero se lanzo hacia mi como lobo hambriento, no era estúpida, ambos sabíamos que no soy de raza petrolera, su oficio no me convenía, ni a ella mis tres monedas robadas al estanque, ninguno ganaría nada pero así son las mujeres desesperadas...
Tras servir la ultima copa, en tono alegrón dejo escapar una risa casi burlona, casi coqueta, casi sin sentido, la copa estaba tan llena que cualquier inexperto había confundido su contenido con gelatina sin sabor, y tras un breve silencio, ya sin tonos cordiales y una mirada mas fría que diez mil inviernos, me dijo..- bueno creo que sos de los que prefiere el verano o el calor antes que el frío... - ¿perdón? - era tarde ya ardían mis ojos por ese maldito crepúsculo marchito, ella se marchaba como llego y sin saber como alimentar sus pobres críos...

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